Una mujer logró que la Justicia de Roca ordenara al presunto padre de su hijo a abonar una cuota alimentaria. La demanda fue presentada durante la semana 31 de su embarazo, y el fallo estipuló que el hombre debe aportar el 20% de sus ingresos mensuales, garantizando un mínimo equivalente al 80% del salario mínimo vital y móvil. Además, la medida tendrá efecto retroactivo.
La pareja había convivido hasta que la relación finalizó cuando ella estaba en su tercer mes de gestación. Desde entonces, la mujer enfrentó gastos médicos, alquiler y otros costos sin ayuda económica del hombre. La jueza consideró que existían pruebas preliminares que vinculan al demandado con la paternidad y recordó que el Código Civil y Comercial permite exigir alimentos incluso antes del nacimiento.
A pesar de que el demandado alegó haber estado colaborando económicamente y ofreció un 15% de su salario, la magistrada observó contradicciones en su declaración. Aunque había reconocido inicialmente al bebé como propio, luego cuestionó la paternidad y solicitó una prueba de ADN. La jueza destacó que el hombre tenía un empleo estable y no presentó justificativos suficientes sobre sus otras obligaciones económicas.
El bebé ya nació y testigos confirmaron que la madre se encarga sola de su crianza, sin que el padre mantenga contacto. Ahora, las partes tienen seis meses para reconocer legalmente la filiación o iniciar los trámites adecuados para determinar la paternidad.