El Tributo de las Tres Vacas se celebra anualmente el 13 de julio, renovando un pacto de paz que se remonta a 1375 entre el valle navarro del Roncal y el francés de Baretous. Esta ceremonia, que tiene lugar en la Piedra de San Martín a 1.760 metros de altura, incluye la entrega de tres vacas por parte de los baretoneses a los roncaleses, simbolizando la concordia entre ambas comunidades.
El origen de este tributo se remonta al siglo II a.C., cuando los baretoneses ayudaron a los cimbrios a ingresar a España, lo que desencadenó conflictos con los roncaleses. La paz se logró a través del vasallaje y el pago anual de las tres vacas, manteniendo esta tradición ininterrumpidamente desde entonces, a excepción de tres años entre 1373 y 1375.
A lo largo de los siglos, este pacto ha resistido intentos de supresión, como el de Napoleón III, quien consideraba el acto humillante para Francia. Sin embargo, los baretoneses han defendido su costumbre, que simboliza una buena vecindad y el legado cultural de la región.