El contexto internacional se encuentra marcado por tensiones crecientes, donde las potencias han comenzado a utilizar la economía como una herramienta de coerción. Durante una intervención en Davos, el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, destacó que el orden mundial basado en normas internacionales es una ilusión, señalando que las grandes potencias aplican las reglas de forma desigual según el contexto. Esto representa una ruptura en el sistema de cooperación global que se había mantenido hasta ahora.
En este sentido, Scott Bessent, Secretario de la Tesorería de Estados Unidos, afirmó que la presión económica sobre Irán ha resultado en un colapso financiero, lo que ha llevado a protestas en ese país. La falta de divisas ha afectado su capacidad para importar bienes esenciales, una situación que, según él, ha sido gestionada sin necesidad de recurrir a la violencia.
Además, el clima de conflicto se intensifica con declaraciones de funcionarios israelíes, quienes afirman tener presencia operativa en Irán, evidenciando un enfoque militar directo en la región. Esta serie de eventos está redefiniendo las dinámicas de poder global y la forma en que las naciones interactúan entre sí.