El discurso del presidente Donald Trump, que duró casi dos horas, se centró en reafirmar su postura frente a la oposición demócrata y en su política antimigratoria, a pesar de que más del 70% de los estadounidenses consideran que sus prioridades son incorrectas. Durante su alocución, el mandatario ignoró las preocupaciones de los ciudadanos sobre el costo de la vivienda y la inflación, manteniendo un tono defensivo y combativo.
La desaprobación hacia su gestión ha alcanzado el 60%, la cifra más alta para un presidente en su primer año desde 1977, lo que podría tener repercusiones en las próximas elecciones legislativas de noviembre. Trump también anunció inversiones por 18 billones de dólares, aunque este dato ha sido recibido con escepticismo, dado el contexto económico actual.
La falta de un enfoque claro sobre la economía y la insistencia en atacar a la oposición demuestran un desdén que podría agravar su situación política. Además, su defensa de las políticas arancelarias se ha visto afectada por un reciente fallo de la Corte Suprema que limita sus poderes en este ámbito.