La cumbre de Davos, que se lleva a cabo en Suiza, se enfrenta a desafíos contemporáneos que contrastan con su propósito original de proyectar el futuro. La edición de este año refleja una lucha por el poder global, marcada por un EE.UU. que actúa sin considerar las reglas internacionales y revive un imperialismo antiguo.
El gobernador de California, Gavin Newsom, criticó la actitud de los líderes mundiales en este foro, sugiriendo que deberían tener una postura más firme frente a Washington. Esta crítica se alinea con las declaraciones del primer ministro canadiense Mark Carney, quien anunció el fin de la “pax americana” y cuestionó la validez de un orden mundial basado en reglas.
Las tensiones actuales también se reflejan en la relación entre EE.UU. y Rusia, mientras Europa se encuentra atrapada entre estos dos adversarios. La situación en Groenlandia destaca la búsqueda de poder por parte de líderes como Trump, que intenta influir en la agenda pública a través de maniobras políticas.