Recientes hostilidades en Oriente Medio han llevado a Estados Unidos a destruir cinco petroleros iraníes en respuesta a intentos de ataques por parte de Irán contra buques de guerra estadounidenses. Estos incidentes han ocurrido en un contexto de creciente preocupación sobre la sofisticación de las armas utilizadas por Teherán, que podrían estar recibiendo apoyo técnico de naciones como China o Rusia.
Desde el viernes, Irán ha lanzado misiles balísticos contra varios activos navales de EEUU, incluyendo un portaaviones y destructores. Aunque todos los ataques han fracasado, algunos fueron descritos como "por los pelos" por funcionarios del Mando Central de EEUU (Centcom). En respuesta, se ordenó a las tripulaciones de los petroleros que abandonaran los barcos antes del ataque en el golfo de Omán y cerca de la isla de Kharg.
El Centcom ha señalado que Irán utiliza estos petroleros como parte de una red clandestina que financia al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y sus aliados en la región. Además, tras los ataques estadounidenses, Irán lanzó misiles contra fuerzas estadounidenses en Jordania, aunque la defensa jordana logró interceptar la mayoría de ellos.