La economía argentina se prepara para el segundo semestre con expectativas de crecimiento moderado, impulsadas por un aumento en las exportaciones y una baja en las tasas de interés. Sin embargo, varios analistas señalan que existen límites en el empleo, el consumo y la recuperación industrial. El enfoque del Gobierno se centra en mantener un dólar estable y una desaceleración inflacionaria, apoyándose en la expansión de sectores como el agro, la minería y la energía.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un crecimiento del PBI cercano al 2,8% para 2026, aunque algunas consultoras han ajustado sus expectativas debido a la debilidad persistente del consumo y la industria. Se considera que las exportaciones energéticas y agroindustriales serán esenciales para sostener la recuperación económica, con estimaciones que indican que podrían superar los US$ 100.000 millones en 2026, gracias a Vaca Muerta y a una cosecha agrícola más sólida.
Empresas del sector energético, como YPF y Vista Energy, han acelerado sus planes de expansión de producción y exportaciones, especialmente hacia mercados en Brasil y Asia. Este flujo de dólares es crucial para mantener el programa económico sin recurrir a nuevas restricciones cambiarias. La política monetaria también se ha planteado como un componente clave para dinamizar la actividad en los próximos meses.