El empate de Boca Juniors 1-1 contra Cruzeiro en La Bombonera ha dejado al equipo sin margen de error en su búsqueda por la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores. Para avanzar, Boca deberá vencer a Universidad Católica en su próximo encuentro como local. La frustración por el resultado se vio intensificada por las decisiones arbitrales del venezolano Jesús Valenzuela, lo que llevó a un tenso enfrentamiento entre Leandro Paredes y el árbitro al finalizar el partido.
Tras el partido, el equipo de Boca rodeó a Valenzuela para protestar por una mano clara de Lucas Romero en el área que no fue revisada por el VAR. Valenzuela defendió su decisión alegando que el contacto fue "natural". Paredes, visiblemente frustrado, cuestionó la decisión del árbitro, calificándola de vergonzosa. En el encuentro, Fagner anotó el gol del empate tras una revisión del VAR que determinó que no hubo infracción previa.
A pesar de que Cruzeiro se quedó con diez jugadores por la expulsión de Gerson, un gol que parecía ser del xeneize fue anulado también tras revisión, ya que se constató un contacto con la mano. La confusión generada por la presencia de un segundo balón en el campo no influyó en la decisión final del árbitro, quien actuó con corrección al anular el tanto. Boca, que se siente perjudicado por las decisiones arbitrales en este y otros encuentros, debe enfocarse en el siguiente desafío.