Un hombre identificado como J.B.M. fue condenado a 10 años y 4 meses de prisión efectiva por abusos cometidos entre 2016 y 2017 en Zapala. La fiscal Laura Pizzipaulo había solicitado una pena de casi 15 años, argumentando las circunstancias agravantes del caso y el daño prolongado a la víctima, que era una niña en el momento de los hechos.
Durante la audiencia, Pizzipaulo destacó la relación de autoridad y confianza que existía entre el condenado y la víctima, así como el impacto psicológico y físico que los abusos generaron. La querella, representada por Natalia Díaz, defensora de los Derechos del Niño, apoyó la solicitud de la fiscal.
La defensa, por otro lado, pidió que se aplicara el mínimo de la escala penal, que es de 8 años, cuestionando la valoración de los agravantes. Sin embargo, el Tribunal de Juicio consideró que la continuidad del delito y la diferencia de edad entre el condenado y la víctima eran factores a tener en cuenta. A pesar de la ausencia de antecedentes penales, el tribunal determinó que esto no era suficiente para reducir la pena.
Finalmente, el tribunal tomó en cuenta el trauma sufrido por la víctima y decidió imponer una condena que refleja la gravedad de los delitos cometidos.