Primo Modesto Capraro, nacido en Italia, llegó a la región de Bariloche en abril de 1903, donde se estableció en un lote sobre el lago Correntoso. Su trayectoria comenzó con la exploración de oro en los lagos del sur, pero pronto redirigió su enfoque hacia la venta de madera y la construcción. Fundó un aserradero que se convirtió en clave para la edificación de estancias y viviendas en la zona.
Capraro, uno de los principales impulsores del crecimiento de San Carlos de Bariloche, contribuyó significativamente al desarrollo local. En 1915, la población había crecido a 1.500 habitantes, gracias en gran medida a su actividad empresarial. En 1917, se asoció con Santiago Roth para adquirir la rama comercial de la Compañía Chile-Argentina, involucrándose en agricultura, ganadería y silvicultura.
Además, Capraro fundó la Pensión de Doña Rosa, que eventualmente se transformó en el Hotel Correntoso, un importante atractivo turístico en la Patagonia Norte. Su legado perdura en la infraestructura y el desarrollo urbano de Bariloche, donde dejó una huella indeleble en la historia de la región.