La reciente captura de Nicolás Maduro tras una operación militar de Estados Unidos ha reconfigurado el panorama político en la región. Este evento ha reavivado el debate sobre el petróleo, que se convierte en un instrumento de poder en lugar de un simple commodity. En este escenario, Vaca Muerta se perfila como un actor clave, aunque enfrenta diversas tensiones en el contexto de un sistema energético global en transformación.
La situación actual revela que la energía ya no se considera un recurso neutro, lo que plantea interrogantes sobre las dinámicas de poder en el ámbito internacional. La evolución del mercado energético y la importancia de regiones productoras como Vaca Muerta podrían influir en las relaciones internacionales, especialmente en un entorno donde la “globalización ingenua” ha quedado atrás.