La creciente demanda de arena para las fracturas hidráulicas en Vaca Muerta podría llevar a que se necesiten entre 10 y 12 millones de toneladas anuales hacia 2030. Actualmente, el consumo se sitúa en aproximadamente 6,5 millones de toneladas por año, y las proyecciones indican que para 2026 la demanda superará los seis millones, acercándose a ocho millones en 2027.
El transporte de este insumo, que proviene mayormente de Entre Ríos, enfrenta desafíos logísticos, ya que debe recorrer más de 1.200 kilómetros principalmente por rutas nacionales. En respuesta a esta situación, se están considerando alternativas como el uso de camiones y bitrenes, así como una mayor participación del ferrocarril y el desarrollo de sistemas fluviales.
Actualmente, se estima que alrededor de 2.000 camiones diarios están vinculados a esta actividad, y se proyecta que ingresen unos 10.000 vehículos pesados por mes a la cuenca. Cada pozo de Vaca Muerta puede requerir entre 10.000 y 15.000 toneladas de arena, lo que puede traducirse en movimientos de entre 50 y 100 camiones diarios en ciertas etapas. En total, se estima que la actividad podría generar más de 170.000 viajes anuales.
El ferrocarril se presenta como una opción a gran escala, con un proyecto en consideración que requiere una inversión de cerca de 500 millones de dólares para el corredor Bahía Blanca-Neuquén, buscando aumentar significativamente su capacidad de transporte. Este enfoque estratégico es parte de la Estrategia Federal de Logística, que también proyecta un aumento del flujo de camiones entre un 15% y un 148% hacia 2029.