El gobierno neuquino prevé la conexión de 600 nuevos pozos en Vaca Muerta para el próximo año, marcando un aumento significativo en la actividad industrial de la región. Este crecimiento, sin embargo, enfrenta desafíos en la provisión de arena de fractura, un insumo crucial para la perforación.
Historicamente, la producción de pozos ha ido en aumento. En 2018 se registraron 185 pozos, mientras que en 2019 fueron 183. La pandemia de 2020 trajo consigo una caída a solo 89 nuevos pozos, pero a partir de 2021 la tendencia comenzó a revertirse, alcanzando 260 conexiones. En 2022, se intensificó el ritmo con 404 pozos, y en 2023 se conectaron 411.
El año pasado se marcó un récord con 467 nuevos pozos, y hasta julio de este año se sumaron 284 más. Esta proyección no solo representa un aumento del 28% respecto a los niveles de 2025, sino que también anticipa un potencial cuello de botella debido a la demanda de arena de fractura. Actualmente, se estima que para este año se utilizarán alrededor de 6 millones de toneladas de arena en Vaca Muerta.
Con el lanzamiento del sistema Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), se espera que para 2027 se incorporen otros 600 pozos, lo que representaría casi el 10% del total de pozos en producción en la provincia, que asciende a 7.039, incluidos los convencionales.