Transportadora Gas del Sur (TGS) ha presentado un ambicioso plan para mejorar la gestión de los líquidos del gas de Vaca Muerta, que incluye una inversión de 3.000 millones de dólares. La iniciativa busca separar los líquidos ricos como el propano y butano del gas natural, evitando así la alteración de su calidad en las redes de distribución. Se prevé que el complejo comience operaciones en marzo de 2030.
El proyecto contempla la construcción de un gasoducto de segregación, el primero de su tipo en el país, que tendrá una longitud de 100 kilómetros y podrá expandirse. Este gasoducto se destinará a la captura de gas seco y húmedo. Además, se ampliará la planta de procesamiento de Tratayén, incrementando su capacidad hasta 43 millones de metros cúbicos por día.
Una vez separado, el propano, butano y gasolina natural serán transportados a Bahía Blanca mediante un poliducto de 20 pulgadas de diámetro, que recorrerá 577 kilómetros. El gerente de proyectos de TGS, Martín Coello, destacó la importancia de esta obra durante las Jornadas de Midstream organizadas por el IAPG.