El primer semestre de 2026 se cerró con un superávit comercial energético en Argentina de más de US$6.900 millones, gracias a la producción récord de petróleo y gas en Vaca Muerta. Sin embargo, en julio surgieron preocupaciones en el sector energético, ya que a pesar de la elevada producción de gas, varias industrias experimentaron restricciones de suministro durante los días de alta demanda invernal.
Según el Reporte Mensual de Coyuntura Energética del Instituto de Energía de la Universidad Austral, estos problemas evidencian que la producción de gas es solo una parte de la solución. Se requiere mejorar la infraestructura, incluyendo gasoductos, plantas de tratamiento y almacenamiento, así como una mejor coordinación entre la oferta y la demanda.
La Cuenca Neuquina representa aproximadamente el 75% de la producción nacional de petróleo y gas, consolidando a Vaca Muerta como el motor energético del país. A medida que el saldo positivo del comercio exterior energético se incrementa, el petróleo también adquiere un papel más significativo en las exportaciones. El Instituto considera que Argentina tiene los recursos necesarios, pero falta la infraestructura adecuada para su transporte, industrialización y exportación.
Proyectos como VMOS, ampliaciones de Oldelval y Argentina LNG, así como nuevos gasoductos y plantas de tratamiento, están en marcha. Se destaca una futura planta de urea que Pampa Energía anunció para Bahía Blanca, lo que indica un cambio en la visión del gas de Vaca Muerta, que se empieza a considerar como materia prima para el desarrollo de nuevas industrias.
El informe también menciona avances regulatorios, como la flexibilización del régimen de exportaciones de petróleo, combustibles y GLP, y la consolidación del RIGI. Sin embargo, advierte que la estabilidad regulatoria será crucial para mantener la competitividad del sector frente a potenciales nuevos gravámenes o cargas provinciales. Las tensiones en el Medio Oriente durante julio reflejaron la sensibilidad de los mercados energéticos ante conflictos geopolíticos, aunque la mayor producción estadounidense y el crecimiento del mercado mundial de GNL ayudaron a mitigar ciertos impactos.