La Compañía Mega ha presentado un proyecto de inversión de 360 millones de dólares con el objetivo de potenciar la industrialización de la producción en Vaca Muerta. Este plan se suma a una estrategia anterior para duplicar las exportaciones de líquidos, como propano, butano, etano y gasolina natural, que tienen una demanda considerable en el mercado externo y cotizan a precios que duplican los del gas natural local.
La producción de Vaca Muerta ha evolucionado, presentando un mayor porcentaje de líquidos en comparación con el gas argentino de hace dos décadas. Esto representa tanto un desafío como una oportunidad, ya que la separación de los NGL's (líquidos de gas natural) es esencial para aumentar la producción hidrocarburífera de la región. Sin esta infraestructura, la producción de crudo podría verse limitada, según el CEO de la empresa, Tomás Córdoba.
La planta de Mega, establecida en Bahía Blanca, tiene sus raíces en una alianza de los años 90 entre YPF, Dow y Petrobras, en un contexto donde la infraestructura de separación de gas era vital. La firma ha enfrentado cuellos de botella en la transición del gas convencional al shale, lo que ha llevado a un aumento en la necesidad de procesamiento y gestión de líquidos.