Los puertos han sido paralizados en protesta por un decreto del ministro Federico Sturzenegger, que busca eliminar la actividad de los prácticos, esenciales para la navegación en vías fluviales. Esta medida, que modifica el régimen del servicio de practicaje y pilotaje, ha generado gran preocupación en la Armada y entre empresarios del sector, quienes advierten sobre los riesgos a la seguridad y el impacto laboral.
La iniciativa del Gobierno pretende reducir costos en el comercio exterior, permitiendo la libre navegación de buques extranjeros sin la supervisión adecuada. Esto ha suscitado una fuerte crítica, ya que se limita la intervención estatal en la fijación de precios y se abre la puerta a una regulación más laxa que podría comprometer la seguridad marítima.
El perito naval Fernando Morales afirmó que el decreto desregula la seguridad náutica al aumentar el tamaño de los buques que pueden operar sin prácticos. Además, permite que capitanes extranjeros naveguen sin la obligatoriedad de contar con un práctico argentino, lo que podría generar una selección arbitraria de los buques que son auditados por el Estado.
Mientras el Gobierno argumenta que la medida busca mejorar la eficiencia y reducir costos logísticos, las críticas se centran en los posibles peligros que esta desregulación podría acarrear para la seguridad en el mar.