La producción de petróleo y gas en Neuquén continúa en aumento, pero surge un debate crucial sobre la distribución de la renta generada por estos recursos no renovables. Aunque la provincia recibe un 13% del valor de un barril, compuesto por regalías y coparticipación federal, gran parte de los ingresos se destina a la Nación a través de impuestos y retenciones.
La visita de la directora del FMI a Vaca Muerta el 28 de julio resaltó esta situación. La frase "Drill, baby, drill!" se asocia a la política energética de Donald Trump, aunque su uso se remonta a 2008 en una convención republicana. En Neuquén, esta consigna plantea la pregunta: ¿para quién se produce?
El gobierno provincial, liderado por Figueroa, busca alternativas para aumentar su participación en los ingresos. Varias iniciativas están en marcha, como las becas Gregorio Álvarez que convierten la renta hidrocarburífera en educación, y un fideicomiso para rutas que permite financiar infraestructura inmediata. Otras acciones incluyen el aumento del cobro por el agua en los yacimientos y el desarrollo del Instituto Vaca Muerta en el Polo Tecnológico para formar recursos humanos.
La discusión sobre cómo se distribuye la riqueza de Vaca Muerta es tanto fiscal como política, y es fundamental para el futuro económico de Neuquén.