El 16 de septiembre, la Reserva Federal de Estados Unidos elevó la tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, alcanzando un rango de 3,75%-4%. Este ajuste, el primero en tres años, genera un encarecimiento del financiamiento internacional, lo que es especialmente relevante para Argentina debido a sus necesidades financieras y a los grandes proyectos energéticos que buscan inversión en los mercados globales.
José Siaba Serrate, consultor en Economía y Finanzas, comentó que la suba de tasas era esperada desde julio y su demora tuvo un impacto negativo, especialmente en las tasas a largo plazo. Entre las causas del encarecimiento del dinero, mencionó la guerra y el aumento del precio de la energía, destacando que el precio del Brent se acercó a los US$110 en septiembre por tensiones en Medio Oriente, lo que alimenta las preocupaciones inflacionarias de los bancos centrales.
Además, el boom de inversiones en inteligencia artificial ha generado una competencia por los fondos. Siaba Serrate indicó que las necesidades de capital del sector han crecido, estimando que podrían alcanzar 1,2 billones de dólares el próximo año, a medida que empresas como Alphabet y Amazon emiten bonos para financiar sus inversiones en tecnología.
A pesar del contexto internacional complicado, el acceso al crédito para algunas corporaciones argentinas y provincias sigue abierto. Siaba Serrate resaltó que esta dinámica no ha cerrado las puertas a todos los actores, permitiendo que continúen accediendo a financiamiento, lo cual es crucial para las cuentas públicas.