Un análisis reciente destaca el papel crucial de Vaca Muerta en el contexto energético global actual, marcado por tensiones geopolíticas y un sistema financiero restrictivo. A pesar de las oportunidades que se presentan, como el aumento de precios internacionales del crudo, existen desafíos significativos que Argentina debe enfrentar para maximizar el potencial de este recurso.
Luciano Codeseira, co-director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, señala que la flexibilidad operativa de Vaca Muerta es una ventaja frente a la producción convencional. Este “ciclo corto” permite a la industria ajustar rápidamente inversión y producción en respuesta a fluctuaciones en el mercado. Sin embargo, advierte que esta capacidad de reacción no es suficiente para asegurar un desarrollo sostenible.
Uno de los principales obstáculos identificados es la falta de infraestructura adecuada, que incluye oleoductos y sistemas de almacenamiento, necesarios para convertir el potencial geológico en un valor económico tangible. Sin estos activos, el futuro de Vaca Muerta podría verse comprometido, a pesar de su importancia estratégica para Argentina en el escenario energético global.