Vaca Muerta se posiciona como un destino clave para la inversión internacional, con proyecciones que alcanzan los US$ 60.000 millones en los próximos cinco años, según estimaciones de Goldman Sachs. Este crecimiento se debe al desarrollo constante de proyectos de shale y nuevas obras de infraestructura energética que expanden la capacidad productiva del país.
Las empresas operando en la cuenca están buscando financiamiento nuevo para avanzar en su expansión, un cambio estratégico respecto a la anterior tendencia de refinanciar deudas. Este aumento en el interés por proyectos de shale se da en un contexto global donde se demanda previsibilidad y capacidad exportadora.
Desde JPMorgan Chase se espera un incremento en la emisión de bonos corporativos para inversiones energéticas, con un énfasis en que Argentina está entrando en un "ciclo intensivo de inversiones" que abarca no solo a Vaca Muerta, sino también a infraestructura y minería. Actualmente, la roca madre produce 600.000 barriles diarios, con el objetivo de superar el millón hacia 2030, lo que requerirá nuevos oleoductos y gasoductos para asegurar el transporte y aumentar la capacidad de exportación.
En 2025, las exportaciones de energía generaron US$ 11.100 millones, con proyecciones que podrían llegar a US$ 36.700 millones para 2030. Además, durante el primer trimestre de 2026, las empresas argentinas emitieron US$ 2.100 millones en deuda, marcando el nivel más alto para ese período desde 2017.