El anuncio del Corredor Andes-Atlántico implica un significativo respaldo financiero de Estados Unidos hacia Argentina, con un potencial de hasta US$7.000 millones disponibles hasta 2027. Este esquema se orienta hacia sectores estratégicos como energía, minería, transporte y tecnología, buscando fortalecer la integración de la producción local con mercados occidentales.
El embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, destacó la importancia de esta iniciativa para conectar la matriz productiva argentina con mercados internacionales. A través de organismos como el Export-Import Bank y la International Development Finance Corporation, se facilitará el acceso a préstamos y garantías, aunque los fondos no están asignados de inmediato, ya que los proyectos deberán cumplir ciertas condiciones para su aprobación.
Dentro de las prioridades del acuerdo, se encuentra el desarrollo de Vaca Muerta, con un enfoque en aumentar la producción y mejorar la capacidad de exportación. Se prevé financiamiento para infraestructura relacionada con el petróleo y el gas, incluyendo gasoductos y oleoductos, con el objetivo de reducir limitaciones actuales en la cuenca neuquina.
El proyecto Argentina LNG, liderado por YPF, también se perfila como uno de los principales receptores del financiamiento potencial, lo que refuerza la intención de maximizar la capacidad productiva del país en el sector energético.