El nuevo Corredor Andes-Atlántico, lanzado por Argentina y Estados Unidos, representa una inversión de hasta US$7.000 millones para mejorar la infraestructura y la capacidad productiva, con un enfoque en conectar Vaca Muerta con los puertos del Atlántico. Este ambicioso proyecto fue presentado en Nueva York y busca optimizar las conexiones ferroviarias, energéticas, portuarias y digitales, facilitando el transporte de minerales críticos y recursos energéticos.
El anuncio se realizó en el consulado argentino, con la presencia de importantes funcionarios, incluyendo al canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía Luis Caputo. Durante el evento, Quirno enfatizó la importancia económica del proyecto, señalando que invertir en Argentina también beneficia la seguridad económica de Estados Unidos.
Uno de los ejes centrales del corredor será la conexión entre el noroeste argentino, donde se encuentran reservas de litio y cobre, y Vaca Muerta, un destacado polo de producción de petróleo y gas. La infraestructura propuesta tiene como objetivo reducir costos y superar dificultades logísticas en el transporte de minerales y energía.
Además, el proyecto tiene una dimensión estratégica para Washington, ya que busca fortalecer el acceso a minerales críticos y fuentes energéticas, minimizando la dependencia de cadenas de suministro relacionadas con China. La conexión con el acuerdo Pax Silica refuerza este enfoque, alineando los intereses de ambos países en el ámbito de recursos naturales.