El alineamiento político del Gobierno argentino se manifiesta en su relación comercial con Estados Unidos y la creciente influencia de China en el sector energético. A pesar de las tensiones que han surgido, como la advertencia de la Embajada de EE.UU. a la cooperativa CALF en Neuquén, el país busca fortalecer su posición en el mercado global.
China ha emergido como un crucial proveedor de insumos para las empresas que operan en la extracción de metales y la refinación de petróleo y gas, especialmente en el sur de Argentina. Este país representa una parte significativa del esquema de exenciones fiscales y aduaneras, lo que le permite competir de manera efectiva en el mercado argentino, duplicando la participación de EE.UU. en algunos sectores.
Desde mayo de 2025 hasta junio de 2026, se registraron importaciones de bienes de capital e insumos por un total de US$ 284,3 millones FOB, donde China lidera las ventas con US$ 74 millones. Esto representa una participación del 46,3% del mercado de insumos para el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Corea del Sur también juega un papel importante, aportando US$ 57,7 millones, mientras que EE.UU. ocupa el tercer lugar con US$ 45,2 millones.
El impacto de este fenómeno se hace evidente en la cadena de valor de los proyectos en la cuenca neuquina, donde la tecnología china se destaca, y la manufactura de bienes por parte de Corea del Sur depende en gran medida de insumos provenientes de China, especialmente acero. Este nuevo mapa de erogaciones podría alterar la dinámica del sector energético argentino, donde la necesidad de diversificación de proveedores se vuelve cada vez más crítica.