Una familia decidió abandonar la vida urbana para mudarse al sur de Argentina, concretamente a Bariloche, buscando un entorno natural para criar a su hijo. El arquitecto Manuel Ciarlotti Bidinost fue el encargado de diseñar su hogar en el barrio residencial de Nahuel Malal, una construcción conocida como Casa Pudú.
La casa se concibió para equilibrar la intimidad familiar con la majestuosidad de la naturaleza, integrando espacios públicos que facilitan la convivencia entre la vida laboral y la crianza. Casa Pudú fue diseñada teniendo en cuenta las necesidades de una pareja de diseñadores que trabaja desde su hogar, buscando un espacio que les permitiera cuidar de su familia mientras desarrollan su trabajo.
El diseño incluye un jardín de invierno, una sala y un estudio, creando continuidad entre ellos para mantener la conexión familiar a lo largo de las estaciones. Además, se incorpora un espacio adicional llamado Casa B, que funciona como un área de trabajo y producción, ubicado a pocos metros de la vivienda principal.