A las ocho de la mañana, Bariloche comenzó a recibir una nueva nevada, lo que generó un notable movimiento turístico en la ciudad. Los visitantes salían de sus hoteles para abordar micros que los llevarían a diferentes excursiones, motivados por el atractivo visual de la nieve iluminada por el alumbrado público.
El Servicio Meteorológico Nacional había emitido una alerta amarilla por nieve, que fue posteriormente actualizada a alerta naranja por lluvias. En respuesta a las condiciones climáticas, la Delegación de Educación Zona Andina comunicó que las clases iniciarían a las 9, aunque a las 8.40 aún no había noticias sobre la suspensión de actividades. Finalmente, se anunció la cancelación de clases para el turno tarde y vespertino a las 10.30.
El subsecretario de Protección Civil de Bariloche, Carlos Madjinca, señaló que se esperaba la nevada desde la madrugada, pero comenzó más tarde de lo previsto. Informó que todas las delegaciones municipales estaban activas esparciendo arena en la ciudad, y advirtió a los conductores sobre la acumulación de nieve en la cinta asfáltica, instándolos a circular en vehículos adecuadamente preparados con cadenas.
En la ruta nacional 23, se recomendó precaución debido a una delgada capa de hielo y nieve. La empresa concesionaria Catedral Alta Patagonia reportó 20 centímetros de nieve en la base y 60 centímetros en la cumbre en las últimas 24 horas, con un total de 70 y 50 centímetros de nieve pisada respectivamente. El acceso a los cerros Catedral y Otto requiere el uso obligatorio de cadenas. Según el secretario de Turismo de Bariloche, Eric Guzmán, la ocupación hotelera alcanzó el 91%.