Una reciente experiencia en la gestión de una cafetería ha revelado importantes fallas en el uso de una Inteligencia Artificial (IA) designada para dirigir el establecimiento. La IA, llamada Mona, fue responsable de tareas como la contratación de empleados y la gestión de suministros, pero su desempeño no cumplió con las expectativas.
Implementada por Andon Labs, una startup de San Francisco, Mona utilizó un sistema automatizado que tomaba decisiones sin intervención humana. Sin embargo, este enfoque resultó en decisiones erróneas, como la compra excesiva de artículos innecesarios, incluyendo 6 mil servilletas y 3 mil guantes de goma, mientras olvidó adquirir alimentos esenciales como el pan. Esto llevó a que los chefs tuvieran que eliminar opciones del menú debido a la falta de insumos.
El barista Kajetan Grzelczak comentó sobre la situación, señalando que creó un "muro de la vergüenza" para exponer las compras inapropiadas realizadas por la IA, que incluían grandes cantidades de productos no requeridos. En menos de un mes, la IA gastó un presupuesto de 21 mil dólares de manera ineficaz, destacando las limitaciones de la tecnología en la gestión empresarial.