Los establecimientos ganaderos de Neuquén recibieron un alivio tras las recientes precipitaciones invernales que cubrieron de nieve las cumbres de la cordillera y aportaron un caudal significativo de agua en los valles. Esta lluvia es crucial para mitigar las voladuras de tierra que afectan los suelos en julio, lo que genera nuevas expectativas sobre la acumulación hídrica en las cuencas.
A pesar de este respiro, la presidenta de la Sociedad Rural de Neuquén, Cecilia de Larminat, advirtió que la recuperación de los perfiles de suelo requerirá tiempo y condiciones climáticas estables. La situación es compleja debido a los ciclos previos de sequía extrema que han afectado la producción.
En el último año, el déficit de forraje ha llevado a muchos productores a implementar planes de suplementación alimentaria para reducir la mortalidad en sus rodeos, ya que el crecimiento natural de las pasturas ha sido insuficiente. Esto ha impactado negativamente en los balances reproductivos, ya que las vacas solo pueden entrar en servicio cuando sus necesidades nutricionales están cubiertas.
Adicionalmente, el sector cárnico atraviesa una crisis, con una marcada parálisis en el mercado del gordo y dificultades para la colocación de hacienda en plantas de faena. Los productores, especialmente los de menor escala, enfrentan problemas por la extensión de los plazos de pago de los compradores, lo que les obliga a vender animales en condiciones desfavorables.