La Copa Mundial de la FIFA, que culmina este domingo, ha dejado un impacto significativo en la contaminación ambiental, generando preocupaciones entre especialistas. Se estima que el evento, que atrajo a millones de espectadores, ha producido entre 7.8 y 9.0 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) debido al transporte aéreo de los asistentes.
Además, si se consideran los efectos indirectos del calentamiento global, la huella de carbono podría ascender entre 13.7 y 15.0 millones de toneladas de CO2. Cada uno de los 2.1 millones de espectadores internacionales proyectados emite un promedio de 2,407 kg de CO2 en su viaje de ida y vuelta, según datos de la Fintech Planet 2050 y Greenly.earth.
El torneo también ha agravado la crisis de gestión de residuos, con un volumen estimado de 3.600 toneladas de basura generadas durante los 104 partidos. La decisión de la FIFA de prohibir botellas reutilizables para los asistentes, alegando motivos de seguridad, ha llevado a la dependencia de productos desechables, aumentando así la generación de residuos en los estadios.