La continuidad de la Fundación Otras Voces, un espacio clave para adolescentes en Neuquén, enfrenta un futuro incierto tras la pérdida de financiamiento. Este programa, que ha sido fundamental para muchos jóvenes, ofrece apoyo educativo y emocional, como lo vivió Valentina Portalatin, quien encontró en "la casita de barro" un refugio tras la muerte de su madre.
Desde su creación en 2005, la fundación ha trabajado para combatir el abandono escolar, que afectaba a tres de cada diez estudiantes en el oeste de Neuquén. La presidenta de la fundación, Teresa Casala, resalta la importancia de estas iniciativas para el desarrollo de la comunidad, asegurando que la participación en actividades educativas y artísticas fomenta un entorno de bienestar.
Valentina, que estudia Psicología en la Universidad Nacional del Comahue, atribuye su éxito académico a los programas de la fundación, que la ayudaron a superar momentos difíciles, incluyendo un intento de suicidio. En su relato, destaca cómo el apoyo de compañeros y profesores fue crucial en su proceso de recuperación.
El espacio ubicado en calle Las Palomas 165 ha sido un punto de encuentro para muchos adolescentes, brindando un ambiente seguro donde pueden estudiar y expresar sus inquietudes. Sin embargo, la falta de recursos amenaza con limitar su operatividad, lo que podría afectar a cientos de jóvenes que dependen de estos servicios.