Ovaldo Ceballo, un criancero de 64 años, continúa con la tradición de cuidar animales en Aguada La Escondida, cerca de Laguna Blanca. A pesar de las dificultades que impone el crudo invierno, donde la nieve cubre los caminos, Ovaldo se desplaza a caballo, una práctica que ha mantenido a lo largo de su vida. Su familia lo acompaña en esta labor, destacando el apoyo de sus hijas, nietos y su madre de 89 años, que aún trabaja en su huerta.
El legado de Ovaldo se remonta a su infancia en Calchihue, donde ayudó a sus padres a criar chivas. A pesar de las pérdidas que sufrió en 2021, con la muerte de su padre y su esposa, sigue adelante en su labor, recordando la importancia de la familia en el campo. Cada verano, se prepara recolectando leña para enfrentar el invierno, y en la veranada trabaja cerca del Cerro Chachil para engordar a los animales.
La vida en el campo es un ciclo constante. Tras la parición de los animales, Ovaldo se dedica a la venta de sus productos, lo que le permite comprar forraje para sobrevivir a los inviernos venideros. La disponibilidad de servicios básicos como luz y agua natural facilita su rutina diaria, permitiéndole continuar con su labor en la tierra que ama.