Mario Prieto, un barrendero de 56 años, se encuentra internado en terapia intensiva tras ser baleado en la zona de calle Moritán. El ataque ocurrió el sábado por la madrugada mientras esperaba a sus compañeros para comenzar su jornada laboral. El proyectil causó graves lesiones en el colon, un riñón y una vértebra, lo que llevó a los médicos a realizar una cirugía de más de tres horas y media en el Hospital Castro Rendón.
A pesar de las serias heridas, la familia recibió una noticia alentadora el domingo: Prieto comenzó a despertar y logró reconocer a su esposa, Mirta, y a una de sus hijas durante la visita. Aunque todavía está intubado y no puede hablar, pudo responder a preguntas sencillas moviendo la cabeza y apretando manos, lo que generó alivio en sus seres queridos.
La incertidumbre persiste en torno a la recuperación de Prieto, especialmente por la lesión en su columna. La Policía continúa investigando el ataque, buscando identificar a los tres hombres que huyeron del lugar sin robar nada. En medio de la angustia familiar, Mirta expresó un sentimiento de mejora en comparación con el estado anterior de su marido, aunque la preocupación por su evolución persiste.