El 24 de marzo de 1976, la toma del edificio de Casa de Gobierno en Neuquén marcó el inicio del golpe de Estado que no sorprendió a quienes estaban involucrados en la política provincial. Se sabía que el gobierno de Isabel Perón estaba en sus últimas horas, aunque el nivel de represión que impondría la dictadura fue inesperado. La Triple A ya había comenzado su accionar represivo, incluyendo la intervención de la universidad en enero de 1975.
Raúl Guglielminetti, un agente de inteligencia infiltrado como periodista, jugó un papel crucial en este contexto. Desde la madrugada del golpe, se intensificó la cacería de políticos y líderes gremiales. El entonces gobernador Felipe Sapag no residía en la Casa de Gobierno durante la ocupación, ya que vivía en su casa particular en calle Belgrano, donde pasó el día en espera de noticias.
Los militares establecieron puestos armados en la cuadra y enviaron a casa a la mayoría de los empleados que llegaban a trabajar, mientras que muchos fueron cesanteados. Las guardias armadas se multiplicaron en todas las dependencias oficiales y en el barrio militar del centro de la ciudad, generando un clima de miedo y tensión.