La toma del edificio de Casa de Gobierno en Neuquén el 24 de marzo de 1976 significó el inicio de un periodo de represión intensa durante la dictadura. Aunque la situación política ya era crítica, el grado de violencia que se desataría fue inesperado para muchos. La Triple A había comenzado sus acciones represivas, lo que incluyó la intervención de la universidad en enero de 1975.
Desde el comienzo del golpe, se intensificó la persecución de políticos y líderes gremiales. En este contexto, Raúl Guglielminetti, un agente de inteligencia que se hacía pasar por periodista, tuvo un papel relevante. El entonces gobernador Felipe Sapag no se encontraba en la Casa de Gobierno durante la toma, ya que residía en su vivienda particular en calle Belgrano.
Durante el ataque militar, se establecieron puestos armados en la cuadra y se envió a la mayoría de los empleados a sus hogares. Las guardias armadas se incrementaron en todas las dependencias oficiales, generando un clima de miedo y tensión en la ciudad.