La adhesión de Argentina al Consenso de Ginebra, una declaración provida promovida por Estados Unidos, ha generado un amplio debate. El canciller Pablo Quirno y el embajador Peter Lamelas firmaron el documento el pasado lunes 10, aunque el anuncio oficial se dio a conocer tres días después, tras filtraciones en medios estadounidenses.
Este acuerdo, que no es vinculante y no implica compromisos legales, busca influir en organismos multilaterales para rechazar la legalización del aborto. A pesar de que Quirno evitó mencionar la palabra "aborto" en su anuncio, se refirió a la "protección de la vida humana", lo que ha suscitado inquietudes sobre futuras discusiones en torno al régimen actual de interrupción voluntaria del embarazo.
La reciente firma se produjo en un contexto donde el think tank ultraconservador Political Network for Values había llevado a cabo actividades en Buenos Aires, con la participación de Quirno y la activista provida Valerie Huber, conocida por su rol en la creación del Consenso. Este movimiento ha sido interpretado como un intento de consolidar una estrategia cultural entre los países firmantes.
La adhesión de Argentina a este consenso se suma a un creciente interés por parte de sectores conservadores en el país, lo que podría indicar un cambio en la dinámica política relacionada con temas de salud reproductiva y derechos de las mujeres.