La Unesco advirtió que la ayuda internacional a la educación podría disminuir hasta un 30% entre 2023 y 2027, exacerbando una crisis global de financiación. Actualmente, 113 países, que incluyen más de la mitad de los 195 reconocidos, destinan más recursos al pago de su deuda que a la educación. Esta situación afecta a 6.100 millones de personas en el mundo.
Según el informe de seguimiento de la educación mundial de la Unesco, los países con ingresos bajos y medios-bajos han visto una reducción de más del 21% en la ayuda educativa durante 2023, con pérdidas que alcanzan el 40% en naciones como Afganistán, Liberia, Malí y Níger. En comparación con el año anterior, la ayuda a la educación básica se redujo en un 15% en 2024.
La situación se complica, ya que el aumento de los pagos de intereses de la deuda soberana compite con la financiación educativa. En los países con rentas bajas, los gastos por deuda son casi cuatro veces superiores a la inversión en educación, y en 18 de los países más endeudados, este gasto supera en más de cinco veces el presupuesto destinado a la educación.
El director general de la Unesco, Jaled al Anani, destacó que esta caída en la financiación perpetúa un ciclo de baja inversión y desigualdad, poniendo en riesgo el desarrollo educativo a medio y largo plazo.