España conquistó su segundo título mundial tras una final intensa que se definió en el minuto 112 con un gol de Ferrán Torres. Durante más de 120 minutos, el equipo español mostró una clara superioridad, creando más de 20 oportunidades de gol, mientras que Argentina tardó 117 minutos en realizar su primer disparo, el cual no fue a puerta.
El encuentro se tornó físico y complicado, culminando en un enfrentamiento entre jugadores de ambos equipos tras el pitido final. Mientras España levantaba el trofeo, la selección albiceleste optó por dar la espalda al podio, un gesto que llamó la atención de la prensa internacional.
Medios como Daily Telegraph en el Reino Unido destacaron el triunfo de España como un éxito del fútbol sobre la violencia argentina. Por su parte, BBC enfatizó la actuación española, mientras que New York Times criticó la actitud de los jugadores argentinos, describiéndolos como "petulantes".
El consenso entre los medios de comunicación globales es que España fue un campeón indiscutible, con un estilo de juego superior que contrastó con la estrategia de su rival. La final fue vista no solo como un partido, sino como una declaración sobre el verdadero espíritu del fútbol.