Se propone avanzar en la articulación de cadenas de valor que se integren en la economía global. Cada cadena tiene su propia dinámica y velocidad de desarrollo, lo que resalta la importancia de comprenderlas como un conjunto en lugar de tratarlas como historias aisladas.
Este enfoque busca diseñar una estrategia de desarrollo que potencie las cadenas de valor en lugar de fomentar la competencia por recursos limitados como agua, energía, capital humano, financiamiento, acceso a la tecnología y atención del Estado.
El objetivo no es únicamente contar con sectores exportadores, sino lograr que cada sector pueda agregar cada vez más valor por unidad de recurso invertido.