Hoy se conmemoran sesenta años del Día Internacional de la Alfabetización, una iniciativa de la UNESCO que busca promover la lectura como motor de desarrollo. Este año, el lema se centra en la prosperidad, subrayando la necesidad de habilidades que van más allá de lo básico, ya que la alfabetización del siglo XX, que abarca solo saber leer y escribir, ya no es suficiente en una economía que requiere comprensión de datos, finanzas y algoritmos.
El enfoque inicial de la UNESCO en 1966 se centraba en el impacto económico del analfabetismo, que representa un obstáculo estructural para el desarrollo de los países. Investigaciones de organismos como la CEPAL han indicado que existe una brecha de ingresos significativa entre quienes completan la educación básica y quienes no, superando los mil dólares per cápita. Además, el Censo 2022 en Argentina reportó un 1,9% de analfabetismo absoluto, aunque el informe PISA reveló que un 70% de los alumnos de bajos recursos no alcanzan el nivel mínimo de comprensión lectora.
Esta falta de competencias afecta la inserción laboral, ya que quienes no comprenden adecuadamente lo que leen tienen dificultades para interpretar documentos esenciales. En este contexto, el Foro Económico Mundial ha proyectado que el 59% de la fuerza laboral global necesitará reentrenarse antes de 2030 para mantener su relevancia en el mercado. El mismo informe señala la brecha de habilidades como el principal obstáculo para la transformación empresarial, siendo identificada por el 63% de los empleadores como el desafío más urgente en los próximos años.
Las empresas también están experimentando cambios debido a la inteligencia artificial, que redefine las expectativas para los nuevos empleos, priorizando habilidades más complejas y menos tareas repetitivas. Sin embargo, muchas organizaciones que adoptan herramientas de IA no logran maximizar su inversión, dado que implementar un programa no garantiza su efectividad.