La diversificación productiva en Neuquén ha sido un tema recurrente que ha generado múltiples anuncios y promesas, muchas de ellas sin aplicación efectiva. Actualmente, con la expansión de Vaca Muerta, surge la necesidad de repensar el futuro de la provincia más allá de la producción de hidrocarburos. Esta reflexión es crucial, ya que la ventana de oportunidad para comercializar los recursos locales no es permanente.
La reciente pérdida de aproximadamente 150 establecimientos frutícolas y casi un centenar de productores en la última década resalta la urgencia de nuevas iniciativas. Esta semana, el gobierno encabezado por Rolando Figueroa anunció la licitación para un proyecto que busca regar más de 50.000 hectáreas en un corredor entre Picún Leufú y Piedra del Águila, a lo largo del río Limay. Si se lleva a cabo, este proyecto podría establecer un nuevo valle productivo, similar a lo que se planeó con la represa de El Chocón, aunque aquella iniciativa nunca se concretó.
Se plantea que la clave no es oponer la economía extractiva a la productiva, sino crear un sistema complementario que fortalezca la cadena de valor industrial y fomente otras actividades que generen empleo y recursos. La idea de poner más hectáreas bajo riego es vista como un primer paso para revitalizar la discusión sobre el futuro productivo de la provincia.