Durante el primer trimestre de 2026, la tasa de pobreza en Argentina incrementó al 30% de la población, mientras que la indigencia alcanzó el 6,5%, según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina. En solo tres meses, 1,3 millones de personas cayeron por debajo de la línea de pobreza, lo que resalta un deterioro significativo en la vulnerabilidad social del país.
El informe atribuye este aumento a la diferencia entre la evolución de los precios de consumo y los ingresos de los hogares. En el período analizado, la Canasta Básica Alimentaria subió un 11,6%, mientras que la Canasta Básica Total incrementó un 9,6%. En contraste, los salarios promedio solo crecieron un 8,6%, lo que se vio afectado por el ajuste en las tarifas de servicios públicos y la pérdida de poder adquisitivo en jubilaciones y transferencias sociales.
Un aspecto alarmante del estudio es la «infantilización de la pobreza», que indica que el riesgo económico afecta desproporcionadamente a los jóvenes. El 42,5% de los adolescentes de 13 a 17 años vive en condición de pobreza, mientras que el 40,9% de los niños de 5 a 12 años también se encuentra en esta situación. En contraste, la pobreza entre los adultos mayores de más de 65 años es del 8,5%.
El análisis revela profundas asimetrías geográficas, con Concordia liderando la tasa de pobreza en el país con 52,5%, seguido por Gran Resistencia (49,7%), Posadas (42,6%), Gran Santa Fe (39,7%) y Corrientes (38,4%). En términos de indigencia, el Gran Resistencia presenta la cifra más alta con 24,3%, seguido por Concordia (11,2%) y Posadas (10,7%).
El informe concluye que la recuperación económica es desigual, con sectores como el agro, la energía y la minería mostrando dinamismo, mientras que la actividad económica general apenas creció un 2,3%, afectada por la caída en la industria manufacturera.