La historia de Blancoamor, una de las empresas más destacadas de la región, comienza en 1986 cuando Carlos y Emma Kreplak decidieron emprender en Neuquén. Originarios de Capital Federal, ambos contadores públicos se trasladaron a la provincia en 1974. Inicialmente, abrieron un estudio contable, pero tras identificar una oportunidad en el mercado, decidieron diversificarse y ofrecer productos textiles para el hogar.
El primer local se ubicó en Av. Olascoaga y Alcorta, donde el día de la apertura, una gran cantidad de clientes se agolpó en la puerta. Kreplak recuerda que el éxito se basó en la calidad de atención y de productos a precios accesibles. Sin embargo, la llegada de los hipermercados a fines de los 90 presentó desafíos significativos para el negocio, obligándolos a adaptarse y ser creativos para mantenerse competitivos.
La filosofía de la empresa siempre ha sido centrarse en el cliente, lo que les permitió sortear momentos difíciles y consolidar su lugar en el mercado local.