El Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI) ha generado un debate sobre su efectividad como herramienta para la modernización productiva. Durante un encuentro organizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, se destacó el papel del RIGI en la atracción de inversiones y su impacto en la economía de provincias como Neuquén.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, subrayó que este régimen actúa como un motor para Vaca Muerta, facilitando la inversión en infraestructura y el pago de la deuda provincial. Figueroa mencionó que la provincia ha comenzado a emitir bonos en el mercado de capitales, logrando tasas de interés competitivas, como el 7,35% anual, lo que refleja un panorama optimista para la economía local.
En cuanto a la posibilidad de establecer un fondo soberano similar al de Noruega, Figueroa expresó que es prematuro, dado que primero es necesario saldar deudas. Durante la discusión, un economista advirtió sobre la necesidad de estar preparados para fluctuaciones en los precios del petróleo, influenciados por la situación en Medio Oriente, aunque los representantes del sector energético mostraron confianza en la estabilidad de los precios debido a la creciente demanda de energía y los avances en inteligencia artificial.
El vicegobernador de Catamarca, Rubén Dusso, también se mostró optimista, afirmando que el RIGI ha triplicado los ingresos de su provincia, mejorando la economía y proyectándola hacia el futuro. Ambos funcionarios coincidieron en la importancia de fomentar la competencia local en la contratación de equipos, destacando que las empresas nacionales están respondiendo a esta exigencia.
Además, un análisis reciente de la consultora Qualy reveló que las empresas alimenticias han mostrado resiliencia financiera en un contexto de consumo estancado, aunque las ventas en promedio han experimentado una caída.