El último informe del IERAL muestra una realidad económica desigual en la región del Comahue, donde Neuquén se destaca como líder gracias a Vaca Muerta, mientras que Chubut enfrenta un declive en sus pozos maduros. En Río Negro, las economías frutales, cruciales para el empleo, están luchando ante la pérdida de competitividad. A pesar del crecimiento en ingresos y empleo en Neuquén, el consumo local no refleja esta mejora, evidenciando un "desacople" en el consumo de supermercados y combustibles.
Neuquén continúa liderando la producción de crudo, representando el 65% de la producción nacional, con un aumento del 16% en sus exportaciones de combustibles para 2025. En contraste, Chubut enfrenta una caída sostenida en su producción, afectando sus regalías y estabilidad fiscal. Río Negro se encuentra en una posición intermedia, beneficiándose parcialmente de la actividad de Vaca Muerta, pero su economía agraria, especialmente la fruticultura de peras y manzanas, está en un momento crítico.
La superficie cultivada en la fruticultura ha disminuido un 20% en los últimos ocho años, y la pérdida de mercados internacionales es alarmante, con Argentina reduciendo su participación en las importaciones de Brasil del 82% en 2011 al 18% actual. El aumento de costos laborales y logísticos ha deteriorado la rentabilidad de este sector, con una caída del empleo primario en fruticultura, que ha pasado de 25.000 a menos de 21.000 puestos en la última década.