El arroz con leche es un postre tradicional que se elabora en muchos hogares argentinos y en diversas partes del mundo. Aunque su preparación es sencilla, existen técnicas que permiten alcanzar una textura ideal y un sabor excepcional. Según recetas tradicionales de Asturias, el secreto está en utilizar arroz de grano corto y rico en almidón, cocinándolo primero en agua aromatizada con canela y piel de limón.
El proceso de cocción comienza con el arroz en agua, que debe cocinarse durante unos veinte minutos hasta que el líquido casi se evapore. Posteriormente, se añade leche y se deja cocinar a fuego lento, permitiendo que el arroz adquiera la cremosidad deseada. La manteca se incorpora poco antes de finalizar la cocción y el azúcar se agrega solo en los últimos diez minutos. Este método asegura que el arroz se integre de manera homogénea, evitando que la textura quede dura.
La importancia de cocer el arroz en agua en lugar de en leche desde el principio radica en un principio científico: el agua permite que el arroz se hidrate correctamente, facilitando la gelatinización del almidón. Si se cocina directamente en leche, el proceso se complica y puede resultar en un arroz menos tierno y menos integrado en la mezcla cremosa.