El 6 de marzo de 1994, el soldado Omar Octavio Carrasco fue visto por última vez en el Grupo de Artillería de Zapala. Su cuerpo fue hallado el 6 de abril en otra sección del cuartel, un crimen que culminó con el servicio militar obligatorio en Argentina. Este año, la conmemoración de su asesinato coincide con la reciente muerte de su madre, Sebastiana Barrera, el 26 de diciembre en Neuquén.
Otro caso similar es el de Pablo Jesús Córdoba, un soldado voluntario asesinado el 1 de junio de 2023 en el mismo Grupo de Artillería. Aún no se han identificado sospechosos en su muerte. Su madre, Natalia Uribe, expresó su dolor en redes sociales, exigiendo justicia y respuestas sobre el caso de su hijo, comparando las circunstancias de ambas muertes y denunciando un encubrimiento por parte del Ejército.
A pesar de las diferencias en cómo ingresaron al Ejército, Natalia remarcó similitudes en los intentos de desviar la atención de los homicidios. En el caso de Carrasco, se alegó que había desertado o murió de frío, mientras que para Córdoba, la causa de su muerte ha sido objeto de diversas teorías, incluyendo una paliza recibida en el cuartel.