Sandra Urrutia, tras atravesar una compleja experiencia durante la pandemia, ha decidido emprender un nuevo camino desde Zapala. Superó un grave cuadro de COVID-19 que la mantuvo cuatro meses en coma y le dejó secuelas neurológicas, así como la pérdida de su esposo tras casi 28 años de matrimonio.
Después de seis meses de rehabilitación, Urrutia regresó a su ciudad natal, donde encontró la motivación para comenzar de nuevo. A través de paseos por Zapala, comenzó a interesarse por las plantas y hierbas de la región, lo que la llevó a la idea de crear un producto propio.
Inspirada por los aromas de la precordillera, Urrutia está desarrollando un fernet utilizando hierbas locales. Este proyecto no solo representa un emprendimiento, sino también una forma de reencontrarse con su esencia y el amor por la cocina que había cultivado anteriormente.