La caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela podría alterar significativamente el mercado energético global, afectando a la producción de petróleo y los precios en Argentina. Analistas destacan que, a mediano y largo plazo, una normalización en la producción venezolana, que posee las mayores reservas de petróleo del mundo, podría aumentar la oferta internacional y hacer que los precios disminuyan.
Esto tendría un efecto dual en Argentina. Primero, una posible baja en el valor de las exportaciones de petróleo liviano de Vaca Muerta y crudo pesado de Chubut, que es similar al venezolano y es demandado por refinerías en Estados Unidos. Segundo, podría haber una moderación en los precios internos de los combustibles, dependiendo de las decisiones comerciales de YPF, el principal actor en el mercado local.
En el corto plazo, se anticipan pocos cambios bruscos en la cotización del crudo. Sin embargo, la recuperación de la producción venezolana podría intensificar el exceso de oferta en el mercado internacional. Actualmente, Venezuela produce aproximadamente 965.000 barriles diarios, muy por debajo de los niveles anteriores a 2017.
Las proyecciones del precio del barril para 2026 oscilan entre 55 y 60 dólares, lo que podría reducir los márgenes de rentabilidad en Vaca Muerta y frenar nuevas inversiones en la región. El futuro dependerá también de la evolución de la demanda global y la producción en otras áreas, especialmente en Estados Unidos.