Vaca Muerta, ubicada en la provincia de Neuquén, es un foco de atención para las empresas petroleras ante los recientes cambios geopolíticos en Venezuela. La operación militar estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro ha alterado el panorama energético, lo que podría influir en la rentabilidad de las compañías que operan en esta formación de hidrocarburos no convencionales.
Un informe de Moody's sugiere que, a largo plazo, este evento podría permitir el regreso de empresas petroleras a Venezuela. Sin embargo, el tiempo y la inversión necesarios para incrementar significativamente la producción en ese país limitarían cualquier impacto inmediato en los precios del crudo a nivel global.
Luciano Codeseira, director ejecutivo de Gas Transition Consultant, advierte sobre los desafíos que enfrentará Vaca Muerta. La inestabilidad global podría mantener los precios del crudo, pero también implicaría un entorno financiero más restrictivo, aumentando la competencia por capital. En noviembre, la producción de petróleo liviano en Vaca Muerta alcanzó un promedio de 858.000 barriles diarios, representando el 67% del total extraído en Argentina, con la meta de duplicar esta cifra para 2030.