Se prevé que Vaca Muerta genere más de 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos durante la próxima década, impulsada por un aumento en las inversiones de infraestructura y la producción no convencional. Estas proyecciones, elaboradas por Deloitte, indican una transformación significativa en el mercado laboral y en la matriz productiva del país hacia 2035.
El sector energético está atravesando una fase de expansión, donde se requiere personal altamente cualificado, dejando atrás la dinámica de los yacimientos maduros. La ejecución de proyectos aprobados bajo el RIGI, así como gasoductos troncales y plantas de licuefacción, forman una red federal compuesta por miles de pymes proveedoras y empresas de ingeniería, construcción y servicios especializados.
A pesar de que el empleo formal directo en el upstream se ha mantenido estancado en aproximadamente 66.000 trabajadores registrados en la Cuenca Neuquina, las actividades complementarias representan el 64% de la dotación sectorial. Se espera que el empleo agregado en el complejo hidrocarburífero escale gradualmente en los próximos años, alcanzando más de 87.000 puestos netos adicionales hacia 2035, y potencialmente hasta 106.600 empleos en un escenario de alto crecimiento.
Se estima que la industria energética podrá sumar alrededor de 56.000 nuevos puestos en un escenario conservador, y hasta 80.000 en uno más dinámico. La construcción, el transporte y los servicios profesionales también contribuirán a la absorción de mano de obra calificada. Este despliegue laboral responde a un ciclo de inversiones sin precedentes, que superará los 20.000 millones de dólares anuales hacia 2030, acumulando más de 160.000 millones de dólares en la próxima década.